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Edison puso a la venta su primera bombilla en 1881. Duraba 1500 horas. En 1911 un anuncio en prensa española destacaba las bondades de una marca de bombillas con una duración certificada de 2500 horas. Pero, tal y como se revela en el documental, en 1924 un cártel que agrupaba a los principales fabricantes de Europa y Estados Unidos pactó limitar la vida útil de las bombillas eléctricas a 1000 horas. Este cártel se llamó Phoebus y oficialmente nunca existió pero en Comprar, tirar, comprar se nos muestra el documento que supone el punto de partida de la obsolescencia programada, que se aplica hoy a productos electrónicos de última generación como impresoras o iPods y que se aplicó también en la industria textil con la consiguiente desaparición de las medias a prueba de carreras.
Ni las drogas ni la prostitución el negocio más rentable es la basura
En Italia se ha acuñado el término “ecomafia” para referirse a este nicho de mercado de la criminalidad trasnacional. El periodista Roberto Saviano, amenazado de muerte por la camorra, calcula que el sector crece a un ritmo solo comparable al del tráfico de cocaína. Europol habla de Shopping normativo. Los residuos van a pasar a las naciones con aparatos penales más blandos y controles menos eficaces. La operación Deméter, coordinada por la Organización Mundial de Aduanas, requiso 30.000 toneladas de basura toxica en 57 registros en países europeos antes de que fuese embarcada con destino a África, China y el sudeste asiático. Solo es la punta del Iceberg. Legambiente cifra en 20.500 millones de Euros el beneficio en el último año para las organizaciones criminales, un aumento del siete por ciento. Con toda la escoria que han “barrido debajo de la alfombra” se podría levantar una montaña del tamaño del Etna: 3.100 Metros de altura y tres hectáreas de base. El epicentro del contrabando es el sur de Italia. Unas 190”familias” se reparten el pastel: 1.500 padrinos, cien mil “soldados” o pistoleros a sueldo. Controlan el 45 por ciento de la gestión de residuos urbanos en Cantabria, Nápoles y Sicilia. Ha sido la plataforma para extender sus tentáculos al resto del mundo, vía Albania, Bulgaria, Eslovaquia y Rusia. Aceptan cualquier encargo: escoria siderúrgicas, polvo de aluminio, residuos de centrales térmicas, amianto, metales pesados, purines y excrementos ganaderos, baterías, neumáticos, plomo, teléfonos móviles, frigoríficos, PVC, CFC… Han utilizado los vertederos que controlan para quemar de todo –Liberando dioxinas a la atmosfera-, y los campos, para enterrar lo que sea. Cuenta Saviano que el tóner de las impresoras se vertía de noche desde camiones que oficialmente transportaban compost, un fertilizante. <


